Este informe pretende con un enfoque integrador apoyar la sostenibilidad del recurso y del patrimonio hídrico en general más allá de la mera gestión eficiente, en línea con el mensaje de la “nueva cultura del agua” introduciendo el concepto de funcionalidad de las cuencas como elemento clave para la recuperación, gestión y mantenimiento operativo de las mismas en este escenario de cambio climático.
Agua y Sostenibilidad: Funcionalidad de las cuencas se presenta como instrumento de análisis de la gestión del agua en España y una aproximación metodológica a las cuencas tomando como ejemplo tres cuencas piloto representativas (el Segura, el Jalón y las cuencas internas de Cataluña).
Para una primera evaluación general de la situación y perspectivas se propone el uso de cuarenta indicadores para las aguas superficiales, según la metodología de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), ordenados según el esquema causa efecto respuesta FPEIR (Fuerzas motrices, Presiones, Estado, Impacto, Respuesta) que no ha sido utilizado rutinariamente hasta el momento para analizar la situación del agua en España.
Las etapas del análisis siguen un proceso secuencial verificando cómo las distintas fuerzas motrices (fundamentalmente las actividades económicas) inducen la generación de presiones que modifican su estado, situación y calidad provocando determinados impactos en la salud y el medio urbano que, finalmente, reclaman respuestas sociales adecuadas para contrarrestar los efectos negativos producidos.
Para las aguas subterráneas se incluye una tabla de otros treinta indicadores (tres de ellos en fichas) con el grado de desarrollo de los mismos en España y la relevancia de incluirlos en el análisis extraído de la Directiva Marco del Agua (DMA).
La información de los indicadores a través de una representación final simple, la de los símbolos (sonriente si la situación es buena, neutra si la situación es cercana a la indiferente o no se puede diagnosticar y triste si la situación es desfavorable), permiten de un sólo vistazo obtener una idea preliminar y de conjunto que ciertamente invita a profundizar en lo que hay detrás de los símbolos.
Es importante el ejercicio metodológico de explotación de toda esta información tomando como referencia el paradigma de la sostenibidad y, por tanto, analizar en qué medida desacoplamos el desarrollo, sobre todo el económico, del uso de los recursos hídricos y de la degradación de los mismos y de los ecosistemas y del patrimonio natural a través de procesos de información y participación pública y de toma de decisiones para no sólo satisfacer suficientemente las necesidades actuales, sino también las futuras especialmente en escenarios de cambio climático.
El agua en España: evaluación mediante indicadores
En este informe se han identificado 70 indicadores (41 indicadores para las aguas superficiales extraídos de la Dirección General de Agua del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino y 30 indicadores para aguas subterráneas (tres de ellos se desarrollan en las fichas propias del OSE) de la Directiva Marco del Agua (DMA).
Indicadores de aguas superficiales
Indicadores de factor determinante
La precipitación media anual en España es de 675 mm, equivalentes a unos 342.000 hm3/año, cifra que está sujeta a una gran variabilidad temporal y espacial.
El año hidrológico más húmedo de esta serie es 1940/41 con una precipitación media anual de unos 940 mm y el más seco el 2004/05 con
450 mm. El año hidrológico 2005/06 ha evolucionado bajo precipitaciones correspondientes a las de un año por debajo del normal, remitiendo ligeramente la intensidad de la sequía meteorológica del año precedente. Las series históricas de registros de temperaturas, disponibles desde la segunda mitad del siglo XIX, muestran una tendencia generalizada al alza en todo el territorio español con incrementos que oscilan entre 1 y 2 grados. La concentración territorial de las demandas en regiones con déficit de recurso, genera conflictos de uso con las demandas de servicios de agua para otros usos, en especial agrícola.
Indicadores de presión.
El volumen de extracción de agua continúa aumentando. El volumen total de agua controlada y distribuida por abastecimiento público en 2005, alcanzaron los 4.873 hm3, de los cuales el 82% (4.002 hm3) se distribuyeron para el consumo de las familias, los consumos municipales y los sectores económicos. El 18% restante fueron pérdidas de agua.
El agua distribuida a los sectores económicos ha aumentado en 1996-2005 un 25%, la de los hogares un 13% y el agua distribuida a los consumos municipales un 9%. Las pérdidas en la red de distribución suponen un 20% del agua captada, aunque en estos diez años esta pérdida se ha conseguido reducir un 10%.
Entre 1996 y 2006 el consumo de fertilizantes potásicos y fosfatados ha presentado una evolución similar, mostrando en los tres últimos años un ligero descenso del consumo hasta situarse en valores equiparables a los registrados en los primeros años de referencia (1995, 1996 y 1997).
Aunque se ha producido una tendencia descendente en el consumo de fertilizantes por unidad de superficie en los últimos años, la agricultura española no solo se orienta hacia un uso más intensivo del agua, sino también hacia pautas de transformación de superficies de secano a regadío, con el consecuente aumento en el uso de fertilizantes.
Indicadores de Estado
La consideración de los últimos 20 años -series 1940/41-12005/06 en lugar de la serie 1940/41-1985/86- supone, por término medio, un 5% de disminución de los recursos naturales totales. Esta disminución se produce, con distintos porcentajes, en casi todos los ámbitos excepto los de Galicia Costa y Guadiana II, donde es prácticamente igual, y en los del Júcar y Cuencas Internas de Cataluña, donde se produce un ligero aumento.
La mejora experimentada por la calidad de las aguas continentales superficiales en España refleja la disminución de las cargas contaminantes de materia orgánica vertida, como consecuencia de la ejecución de las actuaciones previstas en el Plan Nacional de Saneamiento y Depuración. Sin embargo, la situación en 2006, aunque muy similar a la de 2005, ha experimentado un ligero retroceso, observándose un cierto estancamiento en los cuatro últimos años (2003-2006).
Indicadores de Respuesta
Según el INE, el volumen de agua reutilizada se ha duplicado en nueve años, superando los 1,2 millones de m3 diarios en 2005. Esta tendencia creciente no ha sido constante, destacando el importante incremento experimentado en los años 2004 y 2005.
De acuerdo con el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) se reutilizan anualmente entre 400 y 450 hm3 sobre 3.400 hm3 de aguas depuradas. El 80% del agua reutilizada se destina a riego agrícola. Aunque el volumen total de aguas residuales que son depuradas ha aumentado significativamente en los últimos años, no ocurre lo mismo con el porcentaje de agua que es reutilizada sobre el total de agua depurada. En 2004, el volumen de agua desalada suponía 1,4 hm3/día (el doble que en 2000) y representaba el 2% de los usos consuntivos. La producción se estabiliza en torno a 120 hm3 anuales durante el periodo 2001-2004, reduciéndose ligeramente en 2005.
En la actualidad existen en España más de 700 instalaciones funcionando con una capacidad de desalación de más de 3,3 millones de m3 al día. Un objetivo concreto del Programa AGUA es alcanzar una producción de 621 hm3 de agua desalada al año.
La eficiencia media de las redes de distribución de abastecimiento público ha mejorado en el periodo 1996-2005 aumentando en dos puntos porcentuales, pese a la reducción registrada entre los años 1997-2000, alcanzando en el año 2005 un valor del 82,1%.
Pese a esta mejoría, la cantidad de “agua distribuida no controlada” por los sistemas de abastecimiento urbano continúa siendo importante, del orden de 900 hm3/año. El precio medio del agua durante el periodo 2002-2006 experimentó un crecimiento del 4,57% para los servicios de uso doméstico y del 4,16% para los de uso industrial.
A pesar del incremento de precios de los servicios domésticos e industriales de agua experimentado en España, los precios actuales están todavía muy alejados de los de los países del entorno (la media en Europa para este indicador se sitúa en 3,5 €/m3) y el gasto en agua ha perdido participación en los gastos totales por los suministros a la vivienda.
Sostenibilidad de la gestión del agua en España
El informe evalúa mediante indicadores si progresamos o no en lo referente a la sostenibilidad de la gestión del agua. En los últimos años se ha producido un desacoplamiento entre crecimiento económico y utilización del agua. Es necesario actuar para gestionar las demandas de servicios de agua y revertir algunas de las tendencias en los usos de agua.
La sostenibilidad del uso del agua en España está ligada de manera fundamental a su uso en la agricultura. De 1996 a 2005 (más allá del año 2001 usado como referencia) ha aumentado la superficie de regadío, fundamentalmente en las zonas del interior.Las expansiones en la superficie de regadío, junto con los cambios estructurales en la agricultura, llevarían a un aumento del uso final del agua en la agricultura en 1.200 hm3, equivalentes al 10,3% del año base 2001, con lo que las necesidades hídricas totales del regadío rondarían los 13.100 hm3 en 2015.
El aumento de las necesidades de los cultivos en las nuevas zonas de regadío podría acomodarse en las presiones actuales que supone la agricultura sobre las fuentes de agua mejorando la eficiencia de todo el sistema de provisión.
Si en el conjunto de España la eficiencia media de los sistemas de riego aumentara desde el 65% actual hasta el 72% sería posible satisfacer las necesidades hídricas del año 2015 aplicando la misma cantidad de agua que en el año 2001.
El modelo de desarrollo urbano vigente, tendente a la construcción de viviendas dispersas y viviendas secundarias infrautilizadas, es altamente consumidor de agua y territorio.
El volumen total de agua facturada a los hogares españoles en el año base 2001 en todas las cuencas se estima en unos 2.700 hm3 lo que corresponde a un volumen de agua distribuida de alrededor de 3.600 hm3 (pérdidas en el sistema de distribución de agua potable y la existencia de usos no facturados).
Principales resultados del análisis de la funcionalidad de las cuencas
Las cuencas son valiosos ecosistemas, generadoras de bienes y servicios y verdaderas fábricas de agua. Recuperar y mantener las cuencas hidrográficas supone asegurar las múltiples funciones del agua, y hacer posible su uso racional, ahora y en el futuro, al servicio de un desarrollo más sostenible.
Se simplifica la cuenca hidrográfica como si toda ella se redujera a su punto de desagüe al mar y como si allí hubiera un grifo del que saliera toda el agua que los habitantes de la cuenca pueden utilizar. Tal es el mensaje que transmite el concepto de recurso hídrico, un caudal que fluye hacia el mar a través de un embudo.
La metáfora del grifo informa de que los recursos hídricos medios del país son unos 110 km3 al año. Los contadores de caudal que son los desagües de las principales cuencas hidrográficas arrojan esa cifra. Si este recurso hídrico se divide entre la población cada habitante tocaría a unos 2.500 m3 de agua anuales.
De media cada habitante transforma en vapor de agua el 50% del agua que consume, y por tanto, el restante volviera a los cauces como vertido de aguas residuales. Normalmente, los consumos se distribuyen a lo largo de la red de drenaje de forma no homogénea, y los retornos de unos consumidores son utilizados por otros situados aguas debajo de la red de drenaje. Las únicas limitaciones a un uso perfecto en cadena están relacionadas con la calidad del agua y con la energía necesaria para transportarla y depurarla.
Cuenca del Jalón
El regadío supone más del 95% del consumo de agua en la subcuenca. Los problemas de cumplimiento del caudal ecológico están directamente relacionados con el consumo de agua que realizan las actividades humanas en las subcuenca (consumo humano, industrial y, sobre todo, agrícola).
Las actividades económicas usan agua en sus procesos productivos, parte de la cual devuelven a masas de agua en forma de retornos, de calidad variable. Una parte importante del agua extraída, sobre todo en uso agrícolas de regadío, no se retorna a masas de agua, sino que se incorpora a los productos, de manera que crea efectos generalizados de disminuciones de los caudales circulantes en ríos y de stocks de agua en acuíferos.
Un uso de las masas de agua que cada vez está alcanzando una mayor importancia social y económica en los últimos años es su disfrute recreativo.
Cuencas internas de Cataluña
La situación será siempre complicada ya que los ríos que abastecen Barcelona son relativamente pequeños respecto a las demandas. La funcionalidad de los ecosistemas acuáticos se ha visto muy transformada por la aglomeración de la población y las actividades que se realizan. Residen 4,5 millones de habitantes, se consumen del orden de 600 hm3 al año, dirigido a consumo urbano (76%) consumo industrial (15%) y agricultura (9%).La región de Barcelona es muy eficiente en el uso del agua (consumos por habitante y día inferiores a 100 litros en uso doméstico), se hace una buena gestión de los acuíferos.
A pesar de que en los últimos 10 años la región ha recibido casi un millón de personas, el consumo total de agua se ha estabilizado e incluso disminuido.
Cuenca del Segura
El Índice de Consumo (proporción de agua captada para usos consuntivos) según los datos del Plan Hidrológico de la Cuenca del Segua (PHCS) se eleva a un 187%.La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) considera para el Índice de Explotación Hídrica que valores superiores al 20% indican estrés y superiores al 40% estrés severo. Un Índice de Consumo del 187% constituye un valor insostenible y una presión difícilmente asumible por los sistemas naturales.
En relación con los consumos, el regadío ha experimentado un incremento muy importante coincidiendo sobre todo con la puesta en marcha y desarrollo del trasvase Tajo-Segura, de forma que el regadío consume cerca del 90% del agua total utilizada en la cuenca.
La población ha experimentado un aumento muy notable, (más de 157.000 viviendas secundarias en las zonas costeras de Murcia y Alicante), que aumentan la demanda de agua de forma no proporcional, dado su mayor consumo per cápita.
La escasa contención de las fuerzas motrices (regadío y usos urbanos y turísticos) juega un papel fundamental en el aumento de presión sobre los sistemas naturales, lo que ha redundado en una reducción de la funcionalidad ambiental del agua.
El 46% de las masas de agua subterránea presenta unas extracciones que superan las surgencias en régimen natural, lo que impide atender las funciones ambientales de tales masas.
Conclusiones
Como muestran los Indicadores, se han conseguido progresos significativos en eficiencia en el uso del recurso y en mejora de la calidad cuando ha habido programas ambiciosos. Es necesario introducir progresivamente el concepto de funcionalidad de las cuencas como elemento clave en las evaluaciones de sostenibilidad y dentro de los programas de Cambio Climático.
El informe puede ayudar a optimizar la información disponible para mejorar la planificación y las estrategias de adaptación ante el fenómeno del cambio climático, que conlleva impactos significativos en el ciclo hidrológico y en la disponibilidad de recursos. Por ello mantener y mejorar la funcionalidad de las cuencas y de sus ecosistemas asociados, cada vez más vulnerables, es esencial para garantizar la fuente de suministro de bienes y servicios ambientales. |